jueves, 26 de junio de 2008

cuentos para antes de dormir

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Era una tarde tranquila en el zoologico de la imponente bs as, toxica ciudad sin identidad,
los animales pudriendose lentamente, rodeados de zombis, burgueses ignorantes, fascistas insensibles enseñando asus hijos ch¡llones a perturbar las mentes de los animales, todos abstraidos en si mismos. Era martes, pero como eran vacaciones la gente se aglomeraba como cerdos en torno a la basura frente a las jaulas reducidas, viejas, producto de una mentalidad retrograda, imbecil, comercial, infrahumana.
En medio de la gente caminaba, apasible, la Baronesa. Con su larga gabardina negra y una bolsa de cuero. Le gustaba llamar la atención, avanzando entre la gente como dueña del lugar, sus botas de combate listas para.... la guerra.
Caminó un momento entre la basura del piso y el ruido infernal de personas incultas que se comportaban como bestias ante los animales asfixiados. Por suerte no hacía calor.
La Baronesa abrió los ojos para mirar y absorver toda la rabia que le provocaba semejante espectáculo, invisible para cualquier otro mortal idiotizado, histérico; había algo de infradotado en sus miradas, ninguno se salvaba. Ni los viejos ni los niños.
Hizo un par de preguntas a los ciudadores, los cuales balbuceaban sin saber muy bien qué responder. La Baronesa dejó que el odio invocara su lado mas oscuro y divertido, con su sombra bajo su control, podía ser usada a voluntad. Solo se estaba cargando de energía.
Daban las cinco de la tarde.... había demasiada gente.... y empezó.
Lo primero que hizo fue entrar a los baños para prepararse. Nadie la había revisado al entrar... Fue un momento de soledad. De silencio.
Salió del baño. Caminó un poco mas.
Y sacó la metralleta. Una semiautomática. Una belleza.
Y disparó. Apuntó al centro de los cuerpos, indiscriminadamente y a sangre fría hombres, mujeres y niños que frente a ella no no pudieron reaccionar ni ante el sonido del arma. La gente empezó a gritar y a correr, chocandose entre sí y cayendo al suelo. La Baronesa no dejó de apretar el gatillo. Una sonrisa torcida se dibujó en su cara mientras avanzaba. Del bolso de cuero sacó una granada de mano, la activó arrancando con los dientes el seguro y la tiró al ojo del torbellino de gente que luchaba por huir a través de la pequeña puerta del reptiliario.
Otra granada cayó dentro del patio de comidas del lugar, pedazos de personas salieron volando por los techos. Piernas, manos todavía aferradas a sus vasos de coca cola.
La Baronesa empezó a reir. Al principio se le escapó la risa, pero la dejó fluir hasta convertirla en una carcajada extraña y poderosa. Varias granadas cayeron en las jaulas felinas y en la del oso polar... ella sabía que la muerte sería un alivio para ellos, una muerte rápida.
La Baronesa avanzó tranquila y cayó de pronto al piso, un golpe muy doloroso le había tumnabdo por la espalda. Enseguida se levantó y arremetió contra el guardia que le había disparado. La Baronesa llevaba un chaleco anti balas.
Las masas de gente caían al piso con los miembros reventados. Algunos se arrastraban, desangrandose patéticos. La Baronesa los dejó arrastrarse. Escuchó sirenas acercarse a lo lejos.
Lanzó las últimas granadas en ciertos edificios donde mantenían a los monos aislados y deprimidos, sin ver la luz del sol. La Santa Muerte sería como agua fría en sus gargantas tras estos largos años de tortuoso calvario para la diversión de la especie mas ruin y corrupta del planeta. Odió toda su vida reconocer en ella los rasgos de la inmunda humanidad, pero los absorvió, dejó que la putrefacción se quedara en el huevo negro de su pecho. Tambien le pertenecían.
"Los amo con una fuerza devoradora, los amo casi tanto como los odio."
El zoológico desierto. Habían cuerpos regados por el lugar. Algunas personas habían saltado desesperadas dentro de algunas jaulas y los propios animales los habían asesinado. A sangre fría, como la Baronesa.
Se imaginó por un momento, en medio de la calma repentina de La Muerte haciendose presente, solemne, cómo sería salir rodeada de los tigres y felinos que la escoltaran lejos de la ley.... sonrió.
Los felinos, especialmente los pequeños, estaban por fin en paz. La gente asquerosa que los atormentaba estaba por fin en le infierno. La Baronsea sonrió, y se disparó dentro de la boca.


hay una niña que se esconde en un
sótano frío,
debajo de la escalera.
afuera siguen cayendo las bombas de fuego,
los gritos,
afuera.
la niña asustada
se tapa los oidos con las manos,
cierra los ojos,
la niña se queda atrapada
en la eternidad del tiempo.

hay un preso, que se abraza,
apretando en una celda,
una luz despiadada,
encendida bajo la tierra,
el preso se acuerda,
el preso ya no existe,
llorando, apretando en la esquina del cuarto,
la espera.

hay un perdido en la selva,
un esclavo del sistema,
se arrastra en la lluvia,
tratando de preguntarle
al cielo
si tiene algun sentido
seguir ese camino que lo ha perdido.

hay un animal en una jaula,
que no entiende ese dolor,
que le atraviesa la cabeza,
no entiende qué son esos espasmos
que le hacen desear la muerte,
en su celda hay un animal
que no conoció la vida,
en una celda hay un animal
que abandonó la suerte.

existimos porque en algun lado alquien se acuerda de nosotros

emerge un monstruo de espinas y efectos venenosos al contacto con la lengua.
emerge de la oscuridad
sus labios babean una saliva azul, alucinogena.
el demonio maldito de los ojos verdes.
Apolo! el maricon de Apolo!

cuerpos que flotan sobre el abismo.
mi padre, mi hijo, mi amante, mi hermano.
la sangre nos une.
estamos destinados al abismo.
vamos! estamos destinados a dominar el abismo.

sábado, 21 de junio de 2008

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Yo soy Nuit.
En mis manos guardo la luz
que es Hadit
en mi soy la esfera
que refugia
el despertar de
cada estrella.
Cuando te acercas para
ver mis ojos,
yo los cierro
para no asesinarte
pues mi mirada lleva
el poder del
Basilisco.
La serpiente y yo
somos una.

CONSPIRACION PSICONAUTA

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Charles Lutwidge Dodgson, mejor conocido como Lewis Carroll, no solo fue un genio fotográfico y un escritor iluminado. Además de indagar en diferentes religiones y ser reconocido como sacerdote anglicano, Carroll fue tambien lógico y matemático.
Como tantos malditos condenó su obra al fuego, destruyendo asi negativos irrecuperables. Sus fotografias pueden inspirar ternura o bien sensaciones macabras. Podemos encontrar en los rostros de esas niñas rasgos perturbadores, rasgos que susurran poseer una conciencia muy profunda para ser descubierta en las miradas de niñas tan pequeñas.
Para los conocedores del laberinto mental de Carroll, en un inicio pareciera que nos encontramos con un romántico pedófilo y poeta, que gustaba de envenenar a sus pequeñas amigas con zetos y hasta con LSD, para proceder a “crear” esos momentos tan extraños en los que se producía el disparo.

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Por supuesto, estas especulaciones jamás corrompieron la acertada belleza de las fotografias.
Por-qué disfrutaba tanto este hombre la compañía de las pequeñas?

En realidad, Lewis Carroll sabía bien que la sinapsis nerviosa es mayor en los niños que en los adultos. Con el paso de los años el número de conexiones disminuye, estabilizándose al llegar a la madurez. Esta puede ser la razón por la cual Carroll se distanciaba de las pequeñas cuando estas crecían. Solo algunas mantenían lazos con este sujeto a pesar de la edad y el tiempo que transcurría, alejándolas cada vez más de los territorios de la infancia.

Es curioso que la sinapsis cerebral sea mayor en los niños, y que vaya disminuyendo a medida que crecen y se forman como adultos. Es aún más curioso saber que el consumo de LSD tomado de cierta manera pueda incrementar la sinapsis nerviosa en los adultos.
Los buscadores que están familiarizados con el consumo de ácido saben que esta es una droga mental, donde se pueden palpar distintos estados de la conciencia, donde la mente se transforma en una masa de plastilina entre tus manos (o eres tú el que está en las suyas…?)

Es verdad que cuando Carroll dio inicio al cuento de “Alicia en el País de las Maravillas”, improvisó para entretener a una de sus amiguitas favoritas (Alicia Lydell) y a sus hermanas, estimulando la imaginacion de las pequeñas niñas, mientras estas aportaban a su vez detalles, construyendo todos juntos esa historia.
Sin embargo, cuando Carroll tomó la decisión de plasmarlo en el papel, pasaron 4 meses antes de que pusiera manos a la obra.
Que hizo Lewis Carroll durante esos 4 meses?
Tomar ácido y comer zetos, seguramente. Pero no para entretenerse y esperar la inspiración divina deus ex machina, no para errar estúpidamente hacia la desconexión…

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Alicia representa la mente, en este caso la mente de Carroll. Encarnada por una de sus niñas favoritas, en un viaje psiconauta al interior y lo mas profundo del inconciente. Transitando estados de éxtasis y tormento, provocados por su propia mente. Seguir al conejo blanco simboliza una búsqueda a ciegas, caracterizada por el consumo de drogas alucinógenas, también llamadas psicodélicas (este término significa “manifestación de la conciencia”).
Existe una teoría que explica lo siguiente: así como las imágenes penetran en el cerebro al revez y este se encarga de “darles la vuelta” para nosotros, de la misma manera percibimos el universo afuera cuando en realidad se encuentra dentro nuestro. El microcosmos y el macrocosmos solo son diferentes en grado.
Si el universo está dentro de nosotros, en nuestro inconciente está TODO.
El tomar una decisión conciente (que es la base del razonamiento y lo que se supone nos distingue de las bestias) es en realidad una ilusión. Las decisiones ya están tomadas por el inconciente, solo nos demoramos en darnos cuenta. Cuando emerge esta decisión en nuestra conciencia, creemos haber hecho uso del libre albedrío… creemos haber tomado una decisión, pero no. Somos esclavos de nuestro inconciente. Entonces el inconciente es inteligencia libre. El inconciente son los 7 chackras. Obviamente, deben estar sanos para no desfaceller en la locura.

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Si el universo comparte el mismo tiempo y espacio con otras dimensiones, entonces dentro de nosotros, dentro de nuestra mente estan las puertas transdimensionales, las puertas de la percepción.

EL UNIVERSO ES EL TODO. EL TODO ES MENTE.